domingo, 28 de noviembre de 2010

Ola Sto Fos (Todo Traído a la Luz)

Diálogos tres, fue un programa de radio que desde un principio me cautivo a través de las ondas hertzianas en un momento difícil y bastante complejo para mí.
Mi estado de ánimo por aquel entonces quedaba lejos de imaginar una sonrisa y más lejos aun, de sentirla. Esto se había convertido para mí en un lujo que quedaba detrás de 1992.
Fue entre Marzo y Abril de 1993, cuando descubrí este programa, al que me uní como una oyente mas, sin imaginar que aquella primera fascinación por las nuevas músicas me acompañaría en esta historia.
Tu voz, tus comentarios y la música me ayudaban a encontrar el relax y la paz que tanto necesitaba en aquellos momentos de silencio obligado. No sabía, no encontraba, el extremo de la madeja que me dejara tejer palabras para contar, describir lo que había sentido y vivido, en aquella ciénaga lúgubre en la que se convirtió Londres meses antes de mi regreso definitivo a España.
Poco a poco esta hora de tres a cuatro de la tarde, se convirtió en un refugio tan especial para mí, que fui olvidándome un poco más cada día de la cruzada incomprensiblemente absurda en la que me vi envuelta en Londres por un capricho del destino.
Todavía dudo si, fue un simple capricho o la imposición de unos dioses extravagantes, que con una destreza exuberante me colocaron en el lugar equivocado frente a una avalancha de suposiciones malintencionadas que me catapultaron en acusaciones y enredos propios de una novela de Corin Tellado.
Todo lo inimaginable, se había convertido en una pesadilla real e invisible a la que no podía entregarle el crédito que me reclamaba insistentemente. La realidad estaba siendo  manipulada convenientemente con dosis estratégicamente bien suministradas de fantasía y esto me creaba estados de ansiedad, de tristeza y de impotencia que solo lo podía controlar evadiéndome de la mano de la música.
Los ingredientes para provocarme una lesión cerebral irreversible se me habían servido en bandeja de plata. Aunque por otro lado nadie contó que mi perspicacia me llevaría a percatarme con bastante soltura que algo más allá de la razón se estaba cociendo a mis espaldas. Mi intuición fue decisiva para imaginar quien estaba detrás de aquel juego de rol incomodo que me pisaba los talones y sin dudarlo me entregue temerariamente al juego malévolo de un poderoso cabrón que jugaba con ventaja.
Esto, dicho en pocas palabras, puede que resulte diabólico y enfermizo por mi parte. Pero todavía lo fue mucho más por quien o quienes me imaginaron intolerante, dictadora y manipuladora con mis compañeros de trabajo del gimnasio de Earl`s Court a quienes conocía y quería mucho antes de la llegada de un nuevo y conflictivo personaje para trabajar como manager de este club.
Era un blanco Sudafricano que, respondía al nombre de David Carter (el cacahuetero), posiblemente fuese hijo o nieto de algún miembro del Apartheid por el desprecio que sentía por todos aquellos a los que él consideraba socialmente inferiores. Este misógino, que en una ocasión le escuche decir, en una conversación indirecta que mantenía con una monitora de aerobic, que se casaba en breve y a la que felicitaba diciéndole: que le deseaba mejor suerte que la que él, había tenido en su matrimonio. Así supe que, había estado casado y que había fracasado. Lo que no me quedó claro, fue si, esta unión actuó a modo de tapadera de su homosexualidad o si por el contrario su fracaso le llevo a imaginar o a pensar que todas las mujeres éramos iguales a la que él había conocido.
El individuo en cuestión, era bastante complejo y sutil, por un lado, era amable, gentil, casi angelical y por otro lado era perverso e irónicamente diabólico del que no me fiaba, dada la facilidad con la que mezclaba los dos lados de su marcada personalidad para ganarse la confianza de quien él, intuía manejable o tenia potencial para caer en sus redes.
Conseguía sus objetivos con una facilidad sorprendente, tenía muy claro que había llegado al club para quedarse y se afano en la tarea de la conquista del reino, usando si era necesario, cualquier artimaña estuviera dentro, o no, de una mínima ética de convivencia si, esta le alejaba de sus propósitos. No mostraba la menor consideración o respeto hacia los que nos ganábamos la vida trabajando en empleos que estaban excluidos de la clase social a la que pertenecía y que consideraba más que necesaria para su autoestima.
Era listo, frío y calculador, pero sabía que le intuía sus intenciones. A pesar de esto no me resistía a sus encantos y me dejaba mecer cuando el, se sentía aterciopelado. Prefería tenerlo como aliado antes que de enemigo. 
A veces le combatía sus ironías y sarcasmos pero esto parecía que le divertía porque cada día se alzaba mas el listón entre nosotros.
Su envidia comenzó a ser visible, al percatarse que entre Ian Hendriks dueño del gimnasio y yo empezaba haber algo más que una simple relación de trabajo, no soportaba vernos enredados en los juegos previos que preceden a cualquier romance, odiaba verlo sonreír y disfrutar como antes nunca lo había hecho delante de él.
El club de Earl`s Court era un gimnasio donde la mayor parte de miembros eran homosexuales, incluido Ian pero esto no fue inconveniente para que entre nosotros hubiera un feeling que empezaba a querer volar mas allá de aquellas paredes. Nos habíamos dejado arrastrar inconscientemente por la fuerza de algo que se escapaba de una simple atracción física, que existía, pero ademas, había otro deseo que buscábamos descubrir, desgranar, que había comenzado en aguas tranquilas, apacibles sin interrupciones, sin interferencias. Queríamos estar juntos, nos gustábamos, nos buscábamos y avanzábamos en nuestros juegos amorosos. Éramos como dos niños que no saben que inventar para escaparse de las miradas curiosas que no veían con buenos ojos lo que estaba ocurriendo.
David Carter, comenzó a, actuar sarcásticamente como si de una mala hierba se tratara a envenenar todo lo que a él, le parecía sospechoso desde el tópico y la mala prensa de la que gozábamos las Spanish ladies de buscar marido.
La poca experiencia de Ian con las mujeres unida a mi inseguridad sobre el terreno en el que me movía fueron suficientes para que las sádicas intenciones de David se dispararan en busca de la caza de la zorra que pretendía convertirse en Mrs Hendriks.
Al regreso de mis vacaciones de navidad de España, en Enero de 1992, note que Ian se encontraba distante, menos comunicativo, no sonreía. Algo había cambiado y no tenía buen color.

Al principio de la contienda aparecían las revistas del corazón encima de la mesa que yo tenía que organizar como cada mañana en la sala de relax del club y que dejaban abiertas estratégicamente por las paginas en las que aparecía Lady Diana en lugares exóticos y en situaciones privilegiadas, que obligadamente vería y que supuestamene iba a llamar mi atención. De esta manera fue tomando forma este juego de niñatos divertidos liderados como no podía ser de otra manera por David Carter a los que no estaba dispuesta a dejarles en sus manos, el resultado final de mi último año de fotografía, cuando me encontraba a tan solo seis meses del final.
Intenté, varias veces el dialogo con Ian, pero a él también le habían convencido durante mi ausencia de mis intenciones de matrimonio.
¿Que estupidez se había apoderado de todos ellos?. La caja de Pandora se había abierto y no había tiempo que perder ni moneda que tirar al aire para decidir, solo me tocaba jugar!!.

Me costó hacerme a la idea que un circo romano había comenzado y que los leones andaban sueltos y dispuestos a despedazarme.. ¿Que esperaban de mi?. ¿Tendría que haberme transformado en otra Bienvenida Pérez, (Buck o Sokolow), pero no se trataba de ésta, si no de mi y no estaba dispuesta a dejarme atrapar por un puñado de torpes conjeturas.
Para evitar situaciones que me dañaban innecesariamente, decidí abandonar el turno de mañana por el de noche, pero esto no solucionó mas que el hecho de no vernos las caras. Las gamberradas y situaciones comprometidas continuaban su curso, cualquier cosa era posible y no era fruto de la casualidad. Me encontraba con sobres de dinero abandonados fortuitamente, cucarachas aplastadas o ratones vivos metidos en tarros de cristal sobre las estanterías o en cualquier otro lugar de mi competencia. Ésto lo hacían para que saliera de allí aterrada, despavorida, corriendo como alma que lleva el diablo y sin embargo ocurría todo lo contrario. A mi todo aquello en el fondo me divertía y me sonreía al comprobar que sus conocimientos sobre la mujer y española se alejaban de mi realidad imaginándome lejos del campo donde crecí y bastante mas lejos de la persona que sentía y lloraba en silencio todo aquel absurdo que no conducía a otro lugar mas que a la puerta de salida. 
Finalmente esto ocurrió y me marche con la incomprensión como equipaje después de los tres años que había estado cruzando aquella puerta con ilusión.


Los días, siguientes a mi marcha fueron como si me hubiese escapado de una pesadilla que me seguía los pasos de cerca de la que no podía alejarme por mas que me empeñaba en darle esquinazo. Volvía a mi una y otra vez, me agarraba, me zarandeaba, me soltaba y como si de una piedra me tratara me lanzada al vacío. Reaparecía delante de mi con toda clase de galanterías y volvía a seducirme para que entrara de nuevo en aquel laberinto de emociones que me hundían en arenas movedizas para engullirme sin ninguna compasión... Un infierno de pasiones descontroladas se habían acomodado dentro de mi y no me pertenecían. ¡Sentía rabia!!. Me habían envenenado y vomitar era lo mas recomendable!!
Con bastante dificultad pude finalizar mis estudios y obtener el BTEC (national diploma) en fotografía profesional por el que había trabajado, luchado y soñado tanto tiempo. Finalmente se había hecho realidad, pero yo no estaba en el mejor momento.
El destino me tenía reservada algunas sorpresas mas que estaban escritas y que podría haber evitado, pero no lo hice............. 

Después de obtener el diploma, mi tutor y amigo me consiguió un estudio de fotografía en Marylebone Mews, junto a una fotógrafa australiana de ascendencia italiana que había solicitado a la escuela un estudiante de ultimo curso como ayudante en practicas para trabajar en la industria de la fotografía profesional. Después de pasar por una selección minuciosa, fui la elegida por la prestigiosa fotógrafa Kim tonelli que trabajaba para el afamado Scaioni´s studio en New Cavendish Street  brindándome la oportunidad de entrar en contacto con el fascinante mundo de la imagen. Durante los dos meses que firme el contrato en practicas pude ir distanciándome poco a poco de lo ocurrido en Earl´s court gymn la pesadilla comenzaba a diminuir de intensidad, pero no de tamaño y por momentos conseguía robarle minutos de tranquilidad a la angustia.  
El día de la terminación de mi contrato se acercaba y tenía que decidir sin prisa pero sin pausa que quería hacer. Barajaba varias posibilidades, pero ninguna de ellas me atraía tanto en ese momento que la idea de darme un respiro y tomarme unas mini vacaciones en España. El día 1 de Agosto mi avión aterrizaba en Sevilla coincidiendo con la Expo del 92, hacia un calor que me invadió las extrañas. Todo un mes de reencuentros, abrazos me iban a fortalecer del dolor que traía dormido. 

En Septiembre regresaba a Londres de nuevo bastante recuperada con la única idea de comenzar a trabajar en cualquier cosa relacionada con la imagen. La idea no era del todo complicada porque me encontraba en el centro neurálgico de la industria de la imagen. Londres era una ciudad que abría un abanico muy vistoso de posibilidades para poner en practica los conocimientos de mi flamante y recién estrenado titulo como profesional de la fotografía.  
Me lo tome con tranquilidad y retomé una practica que había adquirido cuando estudiando aun el idioma en la escuela de Hammersmith nuestro tutor Adams nos sugirió que intentásemos leer el periódico todos los días. Mi periódico desde entonces fue "The Guardian" de tendencia de izquierdas y el menos nacionalista de todos. Cada mañana antes de entrar a trabajar al gimnasio, solía comprarlo para no tener que pararme después a la salida, porque siempre salia corriendo con el tiempo justo para llegar a la primera hora de clase. Muchas veces algún que otro entrenador inclusive Ian lo tomaron prestado para leer alguna noticia puntual que aparecía en portada.

Así que para mantenerme en alerta sobre las posibles demandas que podían aparecer en la prensa en relación a mi idea consultaba todos los días el periódico entre otras revistas especializadas de fotografía profesional. 
Curiosamente a la semana de mi regreso de España, leí con interés una nota que aparecía en la miscelánea del periódico, que dejaba ver claramente su procedencia. ¡No podía creer lo que lo que estaba leyendo!!. Mis casi olvidados y antiguos detractores se estaban justificando e intentaban hacerme llegar una explicación sobre el pulso que habíamos mantenido algunos meses atrás, en la que alegaban otra excusa mas que me convertía en la única responsable de sus salvajadas.

Aunque el corazón me dio un giro de considerable importancia, seguía sin comprender que pretendían después de todo lo ocurrido o ¿ Quizás querían seguir divirtiéndose?. Fuese lo que fuese, esta extraña nota llegaba demasiado tarde, después del infierno que soporte estoicamente para no herir susceptibilidades que suponía, habían sido los causantes de aquella locura.

En ese preciso momento y tras leer aquella nota repetidas veces, descubría que me había equivocado. Ingenuamente les había justificado,  atribuyendoles otros motivos que dejaban fuera los tópicos que yo había imaginado y en los creí que ellos se habían apoyado para suponer mas de la cuenta y siempre con el agravante añadido que no me habían permitido que me expresara. 
Lejos de concederles un minuto mas de mi paciente y respetuosa tolerancia, decidí entonces jugar al ratón y al gato por correspondencia y fuera de cualquier compromiso que pudiera poner en peligro mi estabilidad económica. Pero esta vez, cualquier vinculo que me conectara con la persona de la que ellos solo habían conocido el rasgo mas paciente de mi personalidad, iba a ser una pura coincidencia.  






Estos malvados con mentalidad guetto-sajona se empeñaron en adjudicarme el personaje de una vanidosa, pretenciosa y remilgada mujer con todo tipo de complejidades, físicos, psíquicos y emocionales. Le diagnosticaron un tumor cerebral, le añadieron un pizca de esquizofrenia, sus gustos sexuales eran lésbicos, además de mostrar un excesivo amor por lo ajeno, era manipuladora y mentía mas que hablaba. Le habían escrito el guión a una autentica arpía. Aquel extraño juego de rol que se había ido creando bajo la dirección de una mente diabólica que no tenía limites, pretendía que me hubiese calzado la piel de este personaje tan incomodo como abominable.

1 comentario:

  1. Cómo siempre me quedo colgada de tus palabras...ya decía yo, ésta mujer no se que tiene que me encanta como escribe y me encuentro ésto.

    Cómo siempre Gregoria tu cons tus bonitas palabras.
    Besos

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